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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ayotzinapa no se olvida


Este 26 de septiembre se cumplen dos años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero y muy lejos estamos aún de conocer su paradero y las circunstancias en que se los llevaron.
Los padres de los estudiantes desaparecidos exigen el completo esclarecimiento de los hechos, el gobierno por su parte lejos calmar la zozobra de sus familiares y compañeros y satisfacer el clamor de justicia que exigen los mexicanos, se ha dedicado a dar largas y entorpecer la investigación y proteger la posible participación de miembros de la Policía Federal y el Ejército, como lo alega el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
Para el gobierno de Enrique Peña Nieto, el caso puede estar resuelto y superado luego que el entonces Procurador Jesús Murillo Karam diera a conocer su versión de los hechos, la «verdad histórica» como la llamó en su momento, era que los normalistas habían sido confundidos por la policía de Iguala como miembros de un cartel rival a los Guerreros Unidos y fueron entregados a la policía de Cocula para luego ser asesinados e incinerados en un basurero de ahí mismo.
Pero las investigaciones e indagaciones del GIEI arrojan dudas y muchas sobre la versión oficial. 1) diferentes peritajes a la zona donde supuestamente fueron incinerados los cuerpos de los estudiantes no se encuentra evidencia de un incendio de la magnitud de lo que debería ser una hoguera en la que se quemaran 43 cuerpos sin dejar apenas rastro de ellos. 2) Testigos aseguran haber visto a miembros del Ejército y la Policía Federal presenciar impasibles la cacería llevada a cabo por los municipales en contra de los jóvenes normalistas, el GIEI pidió en su momento tener acceso a los registros, bitácoras y la posibilidad de entrevistar a dichos elementos pero el gobierno se ha negado. 3) Uno de los hechos que más molestia ha causado entre los familiares de los estudiantes es la posible alteración de una de las supuestas escenas del crimen por parte de Tomás Zerón de Lucio, en su momento titular de la Agencia de Investigación Criminal que lleva a cabo las pesquisas del caso Ayotzinapa, esto luego que el grupo de expertos diera a conocer un video que confirma la presencia de Zerón de Lucio en el Río San Juan un día antes de que fueran encontradas las bolsas con los supuestos restos de los normalistas en las márgenes del río. 
A todo esto hay que sumar las pruebas de tortura que muestran algunos de los más de 130 que se contabilizan hasta el momento, principalmente de miembros de las policías municipales de Iguala y Cocula, pero sin que ningún funcionario de primer y segundo nivel haya sido detenido hasta el momento, excepto el alcalde de Iguala José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda
En su informe final el GIEI acusó abiertamente al gobierno federal de obstaculizar su trabajo, entre los señalamientos enumera, la lentitud en las respuestas a las solicitudes del GIEI, la demora en la práctica algunas pruebas, su negación a indagar otras líneas de investigación, entre otras, todo esto señala son muestra de las «barreras estructurales» que impone el gobierno.
Saber la verdad de lo que ocurrió en Iguala hace dos años, es un hecho de elemental justicia no sólo para sus familias y compañeros, sino para todos nosotros. No podemos ni debemos pasar página. Apostarle al olvido como pretende el Estado, no puede ser una condición para la gobernabilidad en este país.                                                 Editorial 1244 

martes, 18 de octubre de 2016

La noche de una semana difícil

Por: Alejandro Salmón Aguilera
Media noche del 4 de octubre del año 2016. Ese momento “bisagra” entre el día que finaliza y el que comienza marcaba también un cambio de gobierno y de época en la política chihuahuense, porque terminaba el período de gobierno de César Duarte Jáquez, uno de los gobernadores más polémicos de los últimos años, y el de Javier Corral Jurado, el segundo panista en alcanzar ese cargo.
La formalidad del inicio del gobierno de Corral tendría lugar horas más tarde, al filo de las 11:00 de la mañana, cuando el Congreso del Estado le tomara protesta como el gobernador número 190 en la historia del estado, pero en la práctica, su administración arrancaba en aquella media noche.
Todo parecía ir normal con el procedimiento del traslado de los mandos policiacos, momento en el cual se estrenaba, además, un modelo de gobierno digital que transmitiría en tiempo real algunas de sus acciones más trascendentes. Ahí, en ese preciso momento, comenzaron las complicaciones de un gobierno que arrancaba con un enorme bono democrático, el cual comenzaría a erosionarse con el sorpresivo nombramiento de Javier Benavides al frente de la Policía Estatal.
En el video aparece, inicialmente, Carlos Angulo, titular de la recién creada Coordinación de Política Digital y Gobierno Abierto, quien en ese momento presentó a Javier Benavides como Director de la Policía Estatal Única.
El nombramiento era apenas el inicio de una confrontación que habría de empañar la misma toma de protesta del gobernador que había sacado a César Duarte del Palacio de Gobierno, y había, además, desempolvado una serie de expedientes que tendían una sombra de duda sobre el nuevo jefe policíaco.

“Cuando recibas esta carta sin razón…”: Chava Flores
Javier Corral venía de ganar la elección de gobernador con un amplio margen de votación frente al candidato del PRI, Enrique Serrano Escobar, quien para muchos equivalía a dar continuidad de César Duarte Jáquez al frente del gobierno de Chihuahua.
Su triunfo en sí mismo representaba un bono democrático; su llegada al gobierno, una expectativa de cambio; su presencia en el Palacio de Gobierno, una desvinculación del pasado reciente. Era un auto a toda velocidad.
El problema inició desde dos días antes de la toma de protesta, el sábado 1 de octubre del 2016, cuando sesionó por primera vez la 65ª Legislatura, dominada, aunque sin mayoría, por el Partido Acción Nacional.
En una sesión que parecía de rutina, donde prácticamente se trataría el tema del cambio de poderes programado para el 4 de octubre, el grupo parlamentario del PAN presentó una iniciativa para reformar la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, con el objeto de crear cinco dependencias nuevas, algunas de ellas ya existentes pero que se convertirían en secretarías o consejos estatales.
Así iba a presentarse la primera gran discordia entre el grupo parlamentario del PAN y el mismo gobierno en ciernes de Javier Corral con el Partido Revolucionario Institucional, el PRI.
Se proponía crear las secretarías y nuevas instancias de gobierno, como la Coordinación Ejecutiva de Gabinete, una de Asesores y Proyectos Especiales, y una de Política Digital y Coordinación de Gobierno Abierto.
Además, el Instituto Chihuahuense de la Cultura se transformó en Secretaría de Cultura; se le dio nueva vida a la Secretaría de Desarrollo Municipal; la Contraloría del Estado se transformó en Secretaría de la Función Pública, y la de Economía en “Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico; mientras que la Coordinación Estatal de la Tarahumara se convierte en Comisión Estatal para los Pueblos Indígenas.
Nada de eso estaba hablado ni con los diputados propios, como quedó demostrado en un correo electrónico enviado a los integrantes de la bancada panista, en el cual se les indicaba que “tenían qué aprobar” la iniciativa redactada por Enrique Acosta.
El mensaje, enviado por correo electrónico a todos los integrantes de la bancada panista, decía textualmente: “Por instrucciones del Diputado Miguel La Torre, y de parte del Licenciado Enrique Acosta, remito para su conocimiento el dictamen que se aprobará el día de mañana en sesión”. Hasta ese momento, Enrique Acosta era jefe de asesores del grupo legislativo del PAN; una semana después, sería electo secretario de Asuntos Legislativos.
Apenas se presentó la iniciativa, Karina Velázquez, coordinadora del grupo parlamentario del PRI, subió a la tribuna para anunciar que las diputadas de su partido se abstendrían de votar, ya que la modificación a la Ley Orgánica no fue producto de un consenso, ni con la anterior legislatura, ni con la actual. Primer desencuentro con la bancada priista.

El día de una noche difícil
Horas después de la ya mencionada presentación de Javier Benavides como titular de la Policía Estatal Única, se produciría la primera crisis de gabinete del incipiente gobierno de Javier Corral.
Antonio Pinedo, quien había sido el vocero de la campaña del panista y encargado de recibir toda la información relativa a la Coordinación de Comunicación Social, no había sido enterado de que el hombre que lo demandó y por cuya causa pisó la cárcel era su nuevo compañero de gabinete.
La pugna entre ambos inició en el año de 2000, cuando la revista “Semanario”, fundada y dirigida por Antonio Pinedo, publicó un reportaje donde se daba cuenta de una presunta vinculación con el crimen organizado de Javier Benavides, entonces, Secretario de Seguridad Pública en el municipio de Juárez.
Benavides reaccionó con una demanda penal por difamación en contra de Pinedo y también contra el reportero Luis Villagrana, autor de la nota.  La demanda corrió a una velocidad inusitada, al grado que, a poco de presentada, Pinedo ya estaba detenido y obligado a pagar una fianza 1,590 dólares, unos 30,200 pesos de hoy, para poder salir de prisión.
De regreso al 4 de octubre del 2016, casi al medio día, y cuando Corral pronunciaba su primer discurso como gobernador constitucional del estado, Antonio Pinedo, se ausentó notoriamente del evento en el que jugaba un importante papel par su difusión.
El hasta ese momento vocero de Javier Corral creo confusión con su presunta renuncia; el caso trascendió en redes sociales y en medios electrónicos de comunicación, a grado tal de opacar la nota de la toma de protesta de Javier Corral.
La crisis de gabinete duró varios días, durante los cuales, ni se sabia con certeza de la renuncia de Pinedo, ni se removió a Benavides del cargo.

“Me sobra mucho, pero mucho corazón”: Emma Elena Valdelama
El segundo gran traspié de la administración llegaría al día siguiente, 5 de octubre de 2016, durante la ceremonia de toma de posesión del rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua, la UACh, Luis Fierro Ramírez.
Meses antes de ese acto, en tiempos de campaña, varios candidatos a gobernador habían ofrecido eliminar las cuotas de ingreso a las universidades públicas. Con diferencias de matiz, Enrique Serrano, del PRI y partidos aliados; Javier Corral, del PAN y Javier Muñoz, de MORENA, había anunciado que, de ganar las elecciones, el ingreso y permanencia de la UACH o UACJ sería gratuito.
Pasadas las fechas electorales, cuando Luis Fierro ofreció su primera conferencia de prensa como rector electo, puntualizó que la eliminación, reducción o incluso incremento de las cuotas era una decisión únicamente de los universitarios, y dijo con todas las letras que la UACh no estaba en condiciones de retirar esos cobros.
El tema de las cuotas de la UACh, ubicadas entre las más altas de todas las universidades públicas del país, según lo había reconocido el propio Fierro, estaba hasta ese momento en el campo del Consejo Universitario.
El problema para el nuevo gobierno es que, un día antes, el recién nombrado secretario de Educación y Deporte del Gobierno del Estado, Pablo Cuarón Galindo, no sólo descartó, sino que hasta descalificó aquella propuesta de campaña: “fue una promesa que se hizo con el corazón, pero no con la razón”, dijo.

“…puedes manejar mi auto”: Lennon & McCartney
Corral, al igual que casi todos las candidatas y candidatos que estuvieron en campaña en la capital del estado, habían ofrecido eliminar el sistema de foto-infracción, también llamado “foto-multa”, el cual estaba contemplado en el artículo 99 de la Ley de Vialidad.
Antes de irse, la 64ª Legislatura, dominada por el PRI y sus aliados, derogaron el artículo que permitía la foto-multa y, con ello, se terminó el programa, a pocos días de que cerrara la administración de César Duarte.
El tema había quedado zanjado hasta que circuló en redes sociales un video donde aparecía el gobernador Corral hablando de la foto-multa y su posible re-instauración, como una medida preventiva, más que recaudatoria.
En el video, el gobernador dijo textualmente:
“El consejo consultivo de vialidad convoque a los expertos, a los sectores a platicar sobre el proyecto original. Que se cree el mecanismo de las cámaras electrónicas, y que, si tú vas a alta velocidad a partir de un límite razonable y racional para esas avenidas, que lo primero que te llegue sea un aviso de que se te ha encontrado violando el máximo de velocidad.
En un siguiente momento, si vuelves a cometer una infracción, te llegue una multa de un costo menor, nada significativo. Pero que la reincidencia sea severamente castigada, dejar el mecanismo en términos de seguridad, pero quitarle su afán recaudatorio”.
El esbozo de reinstalar la foto-multa generó reacciones en contra. El PRI emitió un comunicado ese mismo día en el cual criticaba a Javier Corral por incumplir dos promesas de campaña en menos de cuatro días.
En tanto, el grupo parlamentario del PAN, coordinado por Miguel Latorre, advirtió que el Congreso de Estado no votaría por una nueva reforma a la Ley de Vialidad para reinstalar ese sistema de sanciones de vialidad.
Cuatro días y cuatro roces, tanto con la oposición priista como con la opinión pública y hasta con la bancada de su partido.
El gobierno de Javier Corral apenas inicia, pero lo más difícil que ha de enfrentar en lo que queda del 2016 aún está por venir: la aprobación del paquete económico; una posible solicitud de crédito directo o emisión de bonos bursátiles, y la presentación de causas penales en contra de ex gobernador César Duarte.

De fuentes confiable…

*Desde Los Pinos la ayuda
El incendio provocado por el propio ex-gobernador Duarte al helicóptero en que se trasladaba acompañado por la periodistas Lolita Ayala, a su rancho en Balleza, cobra vigencia ahora que se han descubierto documentos que prueban que la aseguradora se negó a pagar por inconsistencias en los peritajes. En este marco ha salido a la luz que desde Los Pinos se habló con aeronáutica  civil, para ayudar en lo posible a César Duarte…evidentemente con poco éxito.

*Teto de buen ánimo
El ex-candidato a la presidencia municipal de Ciudad Juárez, Héctor Murguía Lardizábal, al parecer ya superó el trago amargo de su primera derrota electoral a manos del novel político Armando Cabada. Se le empieza ver en lugares públicos luego de semanas de ausencia.

*Meade, Eruviel u Osorio
Con la cercanía del proceso electoral de renovación de la presidencia de la república, se empieza a aclarar el panorama para el gobernante PRI. La eliminación de Manlio Fabio Beltrones, por los malos resultados del pasado cinco de julio, lo tienen fuera de la contienda, el tropezón de Luis Videgaray Caso, con la visita de Donald Trump, parece insuperable; al perecer sólo quedan Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación; José Antonio Meade, secretario de Hacienda que se está subiendo al barco y el gobernador del Estado de México Eruviel Ávila.

*La terna panista
Por el lado del Partido Acción Nacional, está muy claro que hay tres pretendientes abiertos: Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, quien tiene un buen lugar en las encuestas pero un discurso que se agota a los diez minutos; Ricardo Anaya, líder nacional del PAN, a quien le sobra discurso y presencia de ánimo, pero no es lo suficientemente conocido por el electorado y Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, quien al parecer ha sido muy efectivo como administrador de su estado, pero al igual que Anaya poco conocido.

*El Peje tranquilo
Quien no tiene problemas es Andrés Manuel López Obrador, líder de MORENA, quien sigue arriba en las encuestas y en la izquierda no hay quien le pueda hacer sombra. Por otra parte con sus dos campañas anteriores, el conocimiento que hay de él entre la población ronda sin problemas el noventa por ciento, quien sólo es superado por el presidente Enrique Peña Nieto.

*El modelo Chihuahua
El modelo que articuló Javier Corral, para su triunfo en Chihuahua el pasado cinco de junio, podría ser el camino a seguir para lograr una gran alianza de partidos y organismos de la sociedad civil, un trabuco con organizaciones de la sociedad puede ser el camino para ligar un triunfo que necesariamente llevaría a un gobierno de coalición.

Opinión

Yerros tempraneros

 Por Félix Manuel Lazos Ibarra.
“¡No nos está permitido fallar!”, fue la arenga que Javier Corral Jurado, eufórico,  entusiasmado y jubiloso,  lanzó a sus correligionarios panistas, una vez que se supo de su aplastante triunfo en las elecciones del pasado 5 de junio.
Efectivamente; en el texto que este opinador escribió, titulado “La lección de la elección” y  publicada en la edición número 1243 de Semanario, lo expresamos puntualmente: “Corral y Cabada deben estar conscientes de que los resultados electorales no constituyen un cheque en blanco del que pueden disponer, cobrar y echarse a dormir. Ambos deben saber que tales resultados  no son producto de su ángel, simpatía, “sex appeal”, o arrastre en materia de popularidad, sino de un pueblo que rebasó los límites del hartazgo de un régimen soberbio, arrogante y tirano que lo agravió sistemáticamente. Es decir, en términos reales la gente no votó por ellos, sino en contra de sus verdugos.
De modo pues, que Corral y Cabada deberán poner sus barbas a remojar y aprender la lección en cabeza ajena.” Hasta aquí un fragmento del texto.
Huelga decir que “La lección de la elección”, nació producto de una seria preocupación personal por lo que, a mi juicio, fue un foco amarillo que avistaba una actitud insensible  por parte del entonces gobernador electo Javier Corral Jurado; su complacencia y apoyo para conservar en su equipo de seguridad personal  a Juan Manuel Escamilla León, ex militar sumamente cuestionado  por su bien ganada fama de violento y represor social.
Como se sabe, el entonces gobernador electo desoyó las voces que le manifestaron su repudio y reclamaron el cese de Escamilla. Hoy, el gobernador en funciones mantiene la misma postura y Escamilla León sigue ahí. El peligro y la inconformidad social  también.
Hoy, a escasos días transcurridos de la toma de posesión de Corral a la gubernatura de Chihuahua, ese foco amarillo se convierte en foco rojo; en alerta máxima, por el nombramiento como  miembros de su gabinete de personajes que, o bien no llenan el perfil adecuado o, peor tantito, son personajes cuyo historial y desprestigio resultan ser una amenaza y por tanto nocivos para la buena marcha y el futuro de Chihuahua.
De las áreas de gobierno, todas importantes sin duda, hay algunas que dada su complejidad e impacto social  los son aún más. A saber: desarrollo social, educación, y seguridad pública.
En desarrollo social, no hay duda que la designación de Corral fue acertada, ya que nadie le puede regatear a Víctor Quintana Silveyra  su prestigio como un aguerrido luchador social, comprometido siempre con las causas más sentidas de las clases  marginadas y desprotegidas.
El área de educación, en cambio, no corrió con la misma suerte, ya que esa responsabilidad recayó en la persona de Pablo Cuarón, un empresario exitoso  y acaudalado, cuyo “mérito” mayor consiste en haber sido un habilidoso administrador de las jugosas ganancias que le redituó el ser un activo talador de bosques, a través de su empresa “Maderas de Chihuahua”. Sin embargo, en el rubro de la educación, está en la calle. “La declaración del señor gobernador  fue hecha con el corazón, más que con la razón”, dijo Cuarón, contradiciendo a Corral en su promesa campañera de  que, en su administración,  la universidad sería gratuita. Ahí va diciendo.
En el área de seguridad, acaso la más importante y sensible, la cosa se agrava y llega a niveles de escándalo.
Si ya de por sí, el nombramiento de César Augusto Peniche como el nuevo fiscal general del estado fue muy desafortunado, el nombramiento que este a su vez le dio al tenebroso  Javier Benavides González como ¡director de la Policía Única!, fue simplemente una aberración inadmisible. Semejante despropósito, suena como broma de mal gusto. El coyote cuidando a las gallinas.
Recuerdo muy bien el encabezado de la portada de Semanario en la época del entonces presidente municipal de Juárez Gustavo Elizondo Aguilar, probablemente la gestión municipal más corrupta en la historia de nuestra ciudad: “Todo el poder”.
Ese trabajo de Luis Villagrana, entonces reportero de la revista, daba cuenta de la escandalosa colusión de la policía municipal con el narcotráfico y el  crimen organizado. Apegado rigurosamente a la ética periodística, en ese reportaje de investigación se dieron datos debidamente documentados, con nombres y fechas, de la actividad delincuencial por parte de los agentes municipales, en el que participaron activamente en el trasiego de drogas, utilizando para ello incluso las unidades policiacas a su cargo; levantones, secuestros, cobro de cuotas y derecho de piso, extorsiones e incluso asesinatos. Obviamente todo ello liderado por los altos mandos y solapados por el presidente municipal.
El contenido de ese  trabajo, que desnudó y exhibió públicamente la actividad criminal  de la policía, despertó la ira del entonces director Javier Benavides González, quien ni tardo ni perezoso entabló una demanda legal por “difamación” en contra del reportero y del director de Semanario, Antonio Pinedo Cornejo.
Quienes hayan seguido el curso de esta historia, recordarán que la demanda contra los periodistas inexplicable e injustamente  prosperó, de manera que la juez Catalina Ruiz Pacheco determinó su procedencia y giró la respectiva orden de aprehensión. Pinedo fue encarcelado y Villagrana estuvo a punto de serlo. Por fortuna la presión social y la solidaridad del gremio de periodistas se impuso, y los compañeros fueron liberados.
(Cabe aquí señalar, categóricamente, que Benavides miente al declarar a un medio de comunicación que Pinedo le pidió a Víctor Anchondo, entonces secretario de gobierno estatal, que intercediera por él para que Benavides le concediera el perdón. Antonio Pinedo lo dijo siempre y en todo momento: “No quiero ni necesito el perdón de Benavides. Lo que dije  lo sostengo. El reportaje está sustentado en  una investigación periodística ética y profesional.”)
Sin embargo el tiempo, que suele ser el mejor aliado de la verdad y la justicia, colocó las cosas y a cada quién en su lugar, de manera que los personajes mencionados en el reportaje, hoy están muertos, ejecutados o desaparecidos como consecuencia de las vendettas,  comunes entre estos grupos criminales, lo cual demuestra fehacientemente el trabajo profesional publicado en la revista. De hecho, el que Benavides haya sobrevivido a este ajuste de cuentas, a estas alturas resulta inexplicable.
Por esa razón y no por otra, para el sentido común de una persona medianamente informada de las sórdidas andanzas de alguien como Javier Benavides, su designación como jefe policiaco debe provocarle escalofríos.
Desconcertantes también, resultan  estos yerros  tempraneros del gobernador Javier Corral Jurado, dada su experiencia y colmillo político.
Y precisamente es por esas tablas políticas de Corral que,  a no pocas personas, les mueve a sospecha y duda de que semejantes resbalones sean tales, y que pudiese tratarse de acciones plenamente conscientes y calculadas,  producto de pago de facturas,  imposiciones inconfesables, o alianzas con  personajes igualmente siniestros y turbios.
Sea cierto o falso, esa verdad solo la conoce el propio Javier Corral, pero en cualquier caso, tiene cinco años de oportunidad para corregir el camino y reivindicar su imagen, hoy desdibujada ante un pueblo chihuahuense  que cifró sus esperanzas en él y que hoy es presa de la frustración y el desencanto ante estos yerros tempraneros de su gobernador.
Ojalá, y este es un buen deseo, que ahora sí haya aprendido la lección. 

Crónica



Abelardo Pérez Campos y Teófilo Borunda fueron cómplices en el robo de un puente en Parral

•Se trató de un «hurto»  con fines de utilidad pública y lo puso Pérez Campos sobre el río Verde en el municipio de Temósachi •Y allí está impresionante, la mole de fierro y acero, entre Tosánachi y Cocomórachi en el camino entre Matachí y la sierra •Por concesión de Luis Terrazas lo construyeron Federico Sisniega y socios en 1898 para ir de Chihuahua al Barrio de Santo Niño •Teófilo le falló  a Abelardo: no hizo el puente del río Papigóchi en Matachí realizado después por el gobernador Oscar Ornelas

Por Jesús González Raizola*
Siete meses antes de que el gobernador Teófilo Borunda concluyera  su mandato (1956-1962) el entonces muy joven en inquieto comerciante serrano llamado Abelardo Pérez Campos, le pidió al mandatario estatal que le regalara el puente de fierro que comunicó a Chihuahua con la Colonia Industrial, retirado y desarmado para canalizar el río Chuvíscar  y que estaba tirado  al lado de la carretera Panamericana frente al Panteón de Parral.
El alcalde parralense Manuel Primo Coral se lo pidió a Borunda   para comunicar el barrio del Cuartel de Pancho Villa con la plazuela Independencia pero por angas o mangas nunca lo instaló, por lo que Pérez Campos, que con frecuencia pasaba por allí  en su trabajo de comerciantes en mayoreo, lo veía con tristeza y soñaba verlo en el río Verde por donde pasaba el único camino que llevaba a la sierra occidental desde Matachí  hasta Ocampo y Yepachi.
Muchas veces Pérez Campos y los viajantes esperaron hasta una semana a que bajara la «crecida» del río Verde y poder cruzarlo. Allí se requería el puente, no allá tirado, olvidado, como había estado largo tiempo en Parral.
Terco como era Abelardo por fin logró que su amigo el gobernador Borunda, un buen día, le insinuara, «aquí entre tú y yo», que fuera y lo hurtara, sin que eso  fuera una  autorización, pues si el plan fallaba, el ministerio público aplicaría a Pérez Campos todo el peso de la ley  por robo y sustracción de un bien, propiedad del estado de Chihuahua.
Ejecutivo y práctico como era Pérez Campos, con lujo de detalles organizó el «robo», y el puente anocheció pero no amaneció y el alcalde  de Parral hasta una semana después vino a Chihuahua a denunciar  tal «hurto», y lo que obtuvo fue un regaño del gobernador que no «concebía» que alguien hubiera sido capaz  de robar un puente  con peso de cincuenta toneladas.
Muerto de risa, platicaba Pérez Campos que le dijo el gobernador que le había dicho al alcalde de Parral: «Mire presidente: no soy ningún ingenuo y váyase con ese cuento a otra parte ¿A poco cree que voy a creerle que le robaron el puente? No hombre. No me venga con esos cuentos».
Hombre de palabra, Pérez Campos no reveló aquel «entre tú y yo» habido entre él  y Teófilo Borunda hasta casi cincuenta años después , cuando toda posible «acción penal» había prescrito, aunque don Teófilo todavía vivía en Ciudad Juárez y Abelardo seguía platicando con  El Tempranillo  mediante conversaciones telefónicas
Precisaban Pérez Campos que el «trato» era que él  pondría el puente robado en Parral sobre el río Verde; y que Teófilo, gobernador,  mandaría construir el puente sobre el río Papigóchi en Matachí, para que así quedara el circuito  comunicativo  sin interrupciones aun en tiempo de lluvias, pero Teófilo «se rajó», no hizo el puente convenido, mismo que se realizó, por la terca insistencia de Pérez Campos, en el mandato del licenciado Oscar Ornelas.
Chihuahua, 2016.

*Premio Nacional de Periodismo 1973

viernes, 30 de septiembre de 2016

Los muertos de Duarte



A un mes de termine el sexenio de César Duarte, van más de 15 mil homicidios registrados en el estado, la mayor cantidad que se haya visto en cualquier otro período, incluso, que el de José Reyes Baeza.

Por: Alejandro Salmón Aguilera

A lo largo de sus seis años de gobierno en el estado de Chihuahua, César Duarte Jáquez se preció de haber reducido los indicadores delictivos y, en particular, el de homicidios, secuestros y extorsiones.

En su discurso, el gobernador hacía constantes referencias a la situación en la cual se encontraba el estado durante la anterior administración para exaltar los logros de su administración en materia de seguridad y en compararse con su antecesor.

Sin embargo, las estadísticas oficiales, surgidas de los propios organismos de seguridad tanto del gobierno del estado como del federal, indican que durante el sexenio de Duarte Jáquez, la cantidad de homicidios dolosos se incrementó en un 17.8% respecto a la cifra del sexenio anterior, cuando el priista José Reyes Baeza Terrazas encabezaba el Poder Ejecutivo Estatal.

Estadísticas del INEGI publicadas en el boletín 289/16 y las que están incluidas en la sección “Consulta interactiva de datos” del portal web de esa institución, indican que, de octubre del año 2004, cuando inició el período de Reyes Baeza, a septiembre de 2010, cuando entregó el cargo a César Duarte, quedaron registrados 12,884 homicidios, la cifra más alta hasta ese entonces para un sexenio estatal.

Al inicio de la gestión de César Duarte, se impulsaron reformas tanto al Código Penal como al de Procedimientos Penales y al sistema de seguridad pública para reducir la incidencia delictiva. Fue entonces cuando se introdujeron figuras como la cadena perpetua a secuestradores y la unificación de los mandos policíacos.

Las medidas no evitaron que Chihuahua se mantuviera en los primeros tres lugares en homicidios durante los siguientes cinco años.

De octubre del año 2010, cuando inicia el período de César Duarte, a agosto de 2016, cuando falta un mes para que concluya, van 15,185 homicidios dolosos, 2,301 más que en todo el sexenio de Reyes Baeza.

En promedio, durante el gobierno de Reyes Baeza hubo 2,174 víctimas al año, mientras que en el de Duarte es de 2,365.

La misma fuente indica que, durante la gestión del gobernador Patricio Martínez se registraron 3 mil 556 homicidios, tomando en cuenta desde octubre de 1998, cuando inició esa administración, y septiembre de 2004, cuando concluyó.

Deshonrosos primeros lugares
Desde el año 2008 y hasta el 2011, Chihuahua se mantuvo en primer lugar nacional en cantidad de homicidios registrados.
Fue durante esa época cuando la persecución del delito de alto impacto estuvo a cargo de organismos federales, ya fuera el Ejército, en su primera etapa, o la Policía Federal.

Así, Chihuahua pasó de ocupar quintos o sextos lugares nacionales, a encabezar la lista o, a bajar al segundo lugar en el 2012 y a estacionarse en el tercer sitio en los últimos tres años, cuando ya fue superado por Estado de México y Guerrero.

El cierre de agosto de 2016, Chihuahua ya había “bajado” hasta el cuarto lugar, según el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.  Con un total de 859 homicidios, la entidad quedó debajo de Estado de México, Guerrero, Michoacán y Veracruz, en números absolutos.
Sin embargo, en la tasa por cada 100 mil habitantes, Chihuahua quedó en segundo lugar nacional, con 42 casos por cada 100 mil habitantes, sólo superado por el estado de Guerrero.


Necesario, un cambio de paradigma: especialista
Para el psicólogo especializado en criminalística, Carlos Ochoa, el incremento en la cantidad de víctimas de homicidio es explicable y era de esperarse que terminara con una tendencia al alza, debido a que la forma de tratar del delito en el estado no ha variado en los últimos cinco años.

La aplicación de sanciones más severas, como la cadena perpetua, o que la política de atención a la delincuencia no ha variado en los últimos cinco años ni se ha adecuado a la dinámica social del estado.

A diferencia de su antecesor, José Reyes Baeza, el gobernador Duarte aplicó medidas propias de un gobierno “reactivo” para castigar el delito. En cambio, Baeza Terrazas buscó más el resarcimiento del daño y la conciliación entre las partes.

Ninguno de los dos modelos, en su momento, lograron detener la ola delictiva, ya que alcanzaron el punto que el especialista llamó “rendimientos descendentes”, lo cual significa que ya dieron el resultado posible e iniciaron un proceso de decaimiento o descomposición.

Lo que debe hacer la próxima administración es aplicar un modelo “pro-activo”, el cual combina tanto la conciliación como la sanción severa, “lo cual generará mejores resultados que si se aplican sanciones que se topan en los extremos”.

“Fin del mito”
Las estadísticas oficiales del INEGI derrumban el mito de recuperación de la seguridad construido por César Duarte a lo largo de su gobierno, afirmó el activista Víctor Quintana Silveyra.

Durante el sexenio que está por concluir, el Gobierno hizo propaganda a su favor porque en las ciudades grandes y medias del estado disminuyó la incidencia de homicidios, agregó Quintana.

Sin embargo, esa supuesta recuperación de la paz fue más bien una reubicación de la actividad delictiva, ya que las actividades violentas de los grupos delictivos se desplazaron hacia la sierra o a algunos otros municipios de la zona rural del estado, añadió el activista, quien es integrante del equipo de transición del gobernador electo, Javier Corral Jurado.

“Las cifras indican que hubo más homicidios en la presente administración que en la anterior, pero aún falta por definir qué pasó con los miles de personas desaparecidas. Si se hace una revisión, veremos que también en ese rubro, Duarte superó a Reyes”, concluyó.

De fuentes confiables


*Dos Secretarías a Juárez
A Ciudad Juárez se le dará loque le  corresponde, ha dicho en diversas ocasiones el gobernador electo Javier Corral y parte de esa correspondencia es la decisión de cambiar la sede de dos importantes dependencias a la frontera, se van de la ciudad de Chihuahua la secretarías de Desarrollo Social y Economía.
*La concentración de los problemas
Hay pobreza en todo el estado, pero en Juárez está el mayor número de pobres de la entidad; hay un grave problema de embarazo infantil y de adolescentes, pero en la frontera es alarmante. Cualquier problema de carácter social que le venga a la cabeza, otro ejemplo: las madres solteras y trabajadoras que no tienen guarderías para sus hijos… en Juárez es agudo, así de simple es la explicación de por qué se pasa la sede de tan importante secretaría a la ciudad más poblada y emproblemada de la entidad.
*Una ciudad productiva
Una explicación similar hay para el cambio de la Secretaría de Economía. En Ciudad Juárez se produce mas del 50% del Producto Interno Bruto del estado, recibe el 75 por ciento de la inversión extranjera directa. Su posición geográfica privilegiada la ha convertido en un polo de desarrollo económico, desatendido y mal aprovechado, de ahí se desprende toda la argumentación para cambiar la sede, que todo parece será encabezada por la juarense Alejandra de la Vega.
*Una gabinete con muchos juarenses
Otra de las particularidades del nuevo gabinete es el número de fronterizos que ocuparán posiciones de primer nivel, empezando por el mismo gobernador Javier Corral. En la administración de José Reyes Baeza hubo una sub representación de la clase política fronteriza, únicamente estaba en estos niveles Víctor Valencia de los Santos; igual pasa con el sexenio que fenece, sólo Jorge González Nicolás, está en el primer gabinete.
*Los subsecretarios en Juárez
Un gabinete plural incluyente es el que conforma Corral, en Ciudad Juárez se habla de que Hugo Almada va a la subsecretaría de Desarrollo Social y no se le conoce militancia partidista. Aquí, en la frontera se da por hecho que Ramón Galindo, será el representante del gobernador.
*Otros subsecretarios

Observadores políticos dan por un hecho que el doctor Arturo Valenzuela, estará en la subsecretaría de Salud y el conocido ingeniero Andrés Carbajal Casas a una subsecretaría relacionada con la infraestructura, se habla de Obras Públicas.

Crónica



La plazuela Talamantes y la plazuela 
de Perea ¿Son muladares?


•En la hoy plazuela de Perea estuvo el más antiguo horno para fundir el mineral que venía desde Santa Eulalia en 1770 •Su dueño, don Juan de Perea, se trajo su «cendrada» hasta este lugar porque aquí tenía a la mano el agua del río Chuvíscar •Por eso tiene un auténtico valor histórico que la hace merecedora de atención y de mantenimiento por estado y municipio •Y el gobernador Creel quiso perpetuar con la estatua la gratitud nacional a los héroes de la Batalla de Talamantes

Por Jesús González Raizola*
La plazuela de la estatua a los héroes de la Batalla de Talamantes que se ubica en la confluencia de las calles Libertad, Juárez y 21, en el pleno  centro histórico de la ciudad de Chihuahua, de siempre  se mantiene llena de basura y rodeada de malolientes desperdicios.
En las seis bancas de su entorno e incluso el desatendido y magro zacatito que sobrevive alrededor de la base del monumento, suelen sentarse y acomodarse, a toda hora del día y parte de la noche, personas que desean  descansar y aprovechan para engullir sus bebidas y alimentos.
Pero como en ese lugar no se conocen los llamados recipientes para echar la basura, tiran sus desperdicios al piso o los esconden en los maceteros situados atrás de las bancas.
Excepto las palomitas que recogen lo que a ellas les sirve de comida, nadie se ocupa de limpiar el lugar razón por la cual la basura y los malos olores son el pan de cada día en ese tan céntrico e importante sitio histórico.
Lo mismo sucede con la plaza de Perea, abajito de la anterior rumbo al canal del Chuvíscar, en las calles Trías, 19 y 21, en  donde se acumulan montones de basura y desperdicios porque tampoco tiene ni contenedores ni recipientes para echar la basura y los desechos.
Ahora que tanto se cantaletea con la «modernización»  del centro de la ciudad, ¿por qué no se incluyen estas dos plazuelas que son, que forman parte, que tienen derecho a ser atendidas, porque son centro histórico?
Estas plazuelas son auténticas, no son simuladas como las que están construyendo a al lado del Montepío que son de mentis como de mentiritas es la sospechosa  preocupación  por modernizar el centro de Chihuahua.
Chihuahua, 2016.


*Premio Nacional de Periodismo 1973

Un fresco viento de esperanza

                              
Félix Manuel Lazos Ibarra

Por fin, parece que la justicia se digna en asomarse a través de la rendija donde mora –donde moramos– un pueblo harto y asqueado que se niega a la resignación de vivir en un país donde el cáncer de la corrupción y la impunidad que lo carcome, amenaza con hacer metástasis y aniquilarlo sin remedio.
Y esta, nuestra esperanza, no es una utopía o quimera producto de la desesperación que, a veces, genera alucinaciones o espejismos. No, esta vez el optimismo tiene sus fundamentos como soporte.
Hasta hace apenas unos meses, cierto, esta esperanza se veía apenas como un punto lejano, casi inasible, en la inmensidad del infinito. Y este pesimismo tenía también sus motivos para habitar entre nosotros.
¿Y cómo no íbamos a ser escépticos, si uno de los mayores escándalos de corrupción política en la historia de nuestro país, se dio en las más altas esferas del poder, como la que enlodó al mismísimo presidente de la república Peña Nieto con su «Casa blanca»?  ¿Cómo no dudar de la justicia, si después de tan grotesco acto de ratería –conflicto de interés– le llaman algunos, este descarado acto de rapiña de Peña Nieto que fue una nota que, para vergüenza nuestra,  acapararon los medios de comunicación internacionales (los nacionales se hicieron pendejos) la «justicia» mexicana concluyó que no había delito que perseguir, y que el presidente era un hombre recto, sin mácula y rechinaba de limpio?
¿Cómo no dudar de la justicia, si los dos hombres que le siguen en materia de importancia y poder político, como Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong, el primero titular de la secretaría de Hacienda y el otro de Gobernación, hicieron exactamente lo mismo y también fueron exonerados?
Por falta de espacio, no nos ocuparemos aquí de otros casos similares de corrupción y enriquecimiento ilícito.  Sólo pensemos en algunos nombres: Humberto Moreira, Tomás Yarrington, Arturo Montiel, Mario Marín, etcétera, etcétera…  Todos fueron arropados por esa misma señora llamada impunidad.
De manera pues, que después de todo este agandalle de tan finísimas personas, era lógico y comprensible suponer que esta caterva de rufianes, que hicieron chilar y huerto con nuestra economía y nuestra dignidad, riéndose de nuestra apatía y dejadez se irían a disfrutar su botín a algún paraíso fiscal, sin molestarse en rendirle nunca cuentas a nadie.
Seguramente Cesar Horacio Duarte Jáquez, el tristemente célebre «Ratón Banquero», guardaba para si esa misma convicción.
El todavía (¡Chin!) gobernador de Chihuahua, en su ambición desmedida y voracidad enfermiza, no midió los alcances ni las consecuencias de su infinita maldad y su capacidad para corromperse y corromper.
Las pruebas de sus delitos y agravios en contra del pueblo chihuahuense son obvias y públicas, las evidencias de su deshonestidad son, a estas alturas, imposibles de ocultar.
Quién no recuerda aquel programa de Televisa, Punto de partida, conducido por Denisse Maerker, en el que Duarte negaba las acusaciones de corrupción en su contra, y en la que la reportera le mostró el documento firmado por él para formar el fideicomiso Unión Progreso, con su aportación personal de 65 millones de pesos, y en el que de manera burda e insolente Duarte respondió: «Bueno sí, es mi firma pero… ¿sabe cuántos papeles firmo al día?...¿Se imagina?... A lo macho que no me fijé».
Después tuvo que recular y aceptar que si aportó esa cantidad pero, dijo; «no es dinero mío en lo personal, sino de mi familia».
Por si fuera poco, más recientemente, el lunes 22 de agosto en el nuevo programa matutino de Loret de Mola, en entrevista con Duarte el conductor lo cuestionó acerca de sus múltiples propiedades, ranchos, banco, bienes inmuebles, farmacias, ganado y una larga lista de etcéteras.
Arrinconado ante la balconeada, Duarte sólo se limitó a expresar cínicamente; «Todo lo que tengo es legal y legítimo y tengo la manera de comprobarlo». Nunca dijo a que clase de pruebas se refería, ¿por qué? porque simplemente no las hay.
No hay manera de explicar y mucho menos comprobar, como es que un humilde vendedor de autos usados haya amasado, en un tiempo récord, una multimillonaria fortuna como la de César Duarte. Imposible.
Pero a cada santo se le llega su función, como reza el dicho popular, y Duarte está a punto de ver la suya. La justicia espera a este inescrupuloso depredador social.
En este caso de corrupción en particular, la impunidad que cobijó a los anteriores mencionados aquí, se va a quedar con las ganas. Por una razón muy simple; las condiciones actuales no son las mismas que las de hace apenas unos meses. La presión social que se derivó de la indignación popular, manifestada en las urnas el 5 de junio pasado, cambió radicalmente el panorama para los habitantes de Chihuahua, y desde luego también para César Duarte y todos aquellos pillos que suponían que sus trapacerías y agravios al pueblo chihuahuense quedarían impunes y nunca recibirían el castigo que merecen.
El pueblo habló, y habló fuerte. Más les valiera a aquellos que están obligados a impartir justicia, no poner oídos sordos a este reclamo, so pena de jugar con la dignidad y la paz social.
Mandar obedeciendo, esa es la consigna.

Marcha por algo que ya fue


El pasado sábado 10 de septiembre, dos semanas después de la muerte del Divo de Juárez, Juan Gabriel que sumió al país en un duelo nacional, salieron miles de personas a marchar en 19 estados del país en defensa de la familia tradicional, y en contra del matrimonio igualitario. Incomprensible.
La manifestación fue convocada por el Frente Nacional por la Familia, organización que concentra a sectores de la ultraderecha en el país, incluyendo a grupos vinculados a la Iglesia en nuestro país, el llamado se dio para mostrar su rechazo a la posibilidad de que personas homosexuales puedan contraer matrimonio y tengan el derecho también a la adopción legal y de paso para defender a la «familia tradicional», que en su corta y muy particular definición es: ambos padres y sus hijos solamente.
Ni hablar, nietos criados por sus abuelos, madres solteras criando a sus hijos, padres solteros criando a sus hijos, tíos criando a sobrinos o parejas con la imposibilidad de tener hijos, etcétera, no caben en este modelo, aun y cuando familia en su definición más simple según la RAE es «un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas ».
Desgraciadamente para la ultraderecha en el país. En junio del 2015 la Suprema Corte de Justicia avaló el matrimonio igualitario, es decir lo equiparó, al que se da entre las parejas heterosexuales.
Esto es en todo el territorio nacional aun y cuando las leyes estatales digan lo contario. No sólo eso, actualmente por lo menos en nueve estados el matrimonio entre personas homosexuales está permitido sin la necesidad de tramitar un amparo entre ellas Chihuahua.
Así que las marchas que organiza la ultraderecha mexicana con todo y aunque se ponga nombres bonitos, está luchando por algo que ya fue, es y será. El derecho de todos los ciudadanos de este país sin importar su color, condición social u orientación sexual a casarse y a la formación de una familia.
Pero mientras se dan cuenta de esto, a través de una campaña de desinformación, se dedican a propagar un discurso con un trasfondo homofóbico y de intolerancia, que no abona en nada positivo a la situación actual de nuestro país.
Como decía nuestro paisano Juan Gabriel, pero qué necesidad.                         Editorial 1244

lunes, 19 de septiembre de 2016

El banquete minero (Primera de cuatro partes)


Texto: Daniela Pastrana, Imágenes Rafael Pineda/Pie de Página
Cuatro millonarios mexicanos concentran fortunas personales equivalentes a una décima parte del Producto Interno Bruto del país. Los cuatro han construido sus imperios a partir de sectores privados concesionados y/o regulados por el sector público. Los cuatro tienen negocios en la industria energética y extractiva, que han crecido exponencialmente en la última década. 
¿Cómo operan? ¿Qué beneficios han dejado en las comunidades donde explotan sus minas?
Esta investigación de la Red de Periodistas de a Pie fue realizada como parte de la Beca Mike O’Connor, del International Center for Journalist (ICFJ) y de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, que ICFJ tiene en alianza con Connectas

Son los cuatro millonarios más poderosos de México. En 2015, perdieron 39 mil millones de dólares de su fortuna personal, una cantidad que sextuplica el presupuesto que el gobierno mexicano destinó, para la atención de 53 millones de mexicanos pobres en ese mismo año.
Y a pesar de su millonaria pérdida, siguen entre los 10 hombres más ricos de México, según el ranqueo de Forbes.
En México, sostiene la organización internacional Oxfam, 16 millonarios concentran la quinta parte de los ingresos totales del país. «Estas élites han capturado al Estado mexicano, sea por la falta de regulación o por un exceso de privilegios fiscales», dice en su estudio Desigualdad Extrema en México.

 De esos 16 millonarios, los cuatro que han peleado la punta desde 1996, –cuando la revista Forbes publicó por primera vez su lista de México–, tienen negocios en la boyante industria energética y extractiva: Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Baillères y Ricardo Salinas.
Estos multifacéticos empresarios han impulsado un modelo de nación que permite diseñar y aplicar políticas que ponen intereses privados por encima de los pueblos y sus territorios.
Estas son sus historias y las de los pueblos que han destruido.



Slim, el voraz
Texto; Celia Guerrero, Fotos; Iván Cataneira, Gráficos: Arturo Contreras Camero
SAN FELIPE, BAJA CALIFORNIA.- Este es un lugar donde el mar y el desierto se unen. La diferencia cromática del cielo y el océano apenas se distingue. Mamíferos marinos llegan al Golfo de California para reproducirse y en invierno la nieve cubre las montañas que se alzan en medio de dunas de arena junto a la costa. Especies endémicas proliferan en tierra y agua.
En el camino de la ciudad fronteriza de Mexicali al puerto de San Felipe, el paisaje pasa de urbano a agrícola; se muestran exuberantes los campos de cultivo alimentados por las aguas del río Colorado. Más adelante, rocas volcánicas y dunas desérticas auguran un espectáculo cuasi extraterrestre. Luego, aparecen amplias planicies delimitadas por el horizonte celeste y la huella del agua salada que va y viene se percibe en fronteras blancas sobre la tierra seca.
Al llegar al kilómetro 123, desde la carretera federal número 5, se alcanza a ver lo que parece una pirámide, que se levanta entre las montañas a la orilla del camino y que se distingue del resto por su forma simétrica y caras planas. Entrometidos en el paisaje, aparecen camiones, oficinas móviles, cintas transportadoras de materiales, una brecha y, al fondo, un nubarrón de polvo que emana de la montaña desecha.
Es la plataforma de lexiviación del complejo minero San Felipe. Un espectáculo que cualquier turista puede observar; un paisaje al que los habitantes se han acostumbrado: a un lado de la carretera, un área protegida por su rica biodiversidad y especies endémicas en peligro de extinción; al otro lado, uno de los más importantes proyectos megamineros en México, cuyo propietario es el hombre más rico del país.

Comprar «de a poquitos»
En 1994, Compañía San Felipe S.A. de C.V., subsidiaria de Minera Frisco, inició operaciones en Baja California. El proyecto a su cargo, una mina de oro y plata en la región Sierra Pinta, hoy es considerado por el Servicio Geológico Mexicano uno de los principales desarrollos mineros en el país.
 Desde entonces, la mina San Felipe ha ido creciendo como la mayoría de los negocios del magnate Carlos Slim: de manera paulatina, pero contundente. Un hecho que pasaría desapercibido para la mayor parte de la población, si no fuera porque la mina se encuentra peligrosamente cerca del Área Nacional Protegida (ANP) Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.
Elisa Jeanneht Armendáriz, doctora en ciencias por el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, indica que en un inicio este proyecto no llamó la atención, a pesar de encontrarse a un lado de una zona natural protegida, porque se presentó por partes. «Lo que hicieron fue una trampa para bajar el perfil», afirma.
Las primeras autorizaciones se las dio la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en 1993 y 1995. Entonces la Compañía San Felipe utilizaba el minado subterráneo, pero ya comenzaban a considerar la técnica de minería a cielo abierto para mejorar su esquema de explotación lo que requeriría ampliar la superficie de trabajo y una enorme inversión.
En 2001 la empresa suspendió temporalmente actividades. Compañía San Felipe no hizo públicas las razones, sin embargo, en su reporte anual de 2000, Frisco consideró que las condiciones del mercado minero eran poco favorables, por el estancamiento del precio de los metales.
Ocho años después, en 2009, otra empresa subsidiaria de Frisco, Minera Real de Ángeles, realizó un contrato de arrendamiento y ocupación de las instalaciones de la mina. Este nuevo proyecto cambió radicalmente las operaciones: pasó de ser una mina subterránea a una mina a cielo abierto.
El método de minería a cielo abierto y separación de metales por medio de cianuro es un sistema prohibido en Montana, Estados Unidos, y otros países como Turquía, Grecia, República Checa, Australia, Alemania y Costa Rica por sus efectos tóxicos y devastadores para las sociedades y el medio ambiente.
El nuevo desarrollo fue presentado ante Semarnat por partes. Primero, en marzo de 2010, como un proyecto de alrededor de 60 hectáreas que incluyó la incorporación de un tajo (explotación de la montaña mediante minado); un circuito de trituración de minerales; patios de lixiviación (depósitos para separar el oro y la plata); tanques de almacenamiento de reactivos (cianuro); tepetatera (pila de material estéril); áreas de servicio (talleres y almacenes de diesel y explosivos); tres subestaciones, un canal de desvío de agua pluviales y dos caminos.
Seis meses después, en septiembre de 2010, Semarnat autorizó una segunda parte. Esta nueva autorización de 360 hectáreas incluyó la planta de Merril-Crowe y fundición (en donde se precipitan los metales y funden en lingotes). Y en agosto de 2011, se autorizó una planta desalinizadora que ocupó otras 60 hectáreas.
Al final, Minera Real de Ángeles absorbió a Compañía San Felipe y se convirtió en la empresa encargada del proyecto minero. La mina San Felipe procesó en 2013 –de acuerdo con el reporte anual de Frisco– 37 mil toneladas diarias de material. Cinco veces más que el año anterior.
Un proyecto del tamaño de la Ciudad de México
La prueba de que el proyecto minero San Felipe nunca se detuvo, incluso durante la suspensión de trabajos de 2001 a 2009, está en la adquisición de las concesiones. También es un ejemplo de cómo una compañía madre utiliza a sus subsidiarias para expandirse.
La historia es así:
Entre 1994 y 2003, la primera empresa de Frisco en recibir la titularidad de concesiones fue Compañía San Felipe. Le otorgaron 29.
En 2003, 2005 y 2009 –durante el período de suspensión de operaciones–, Minera María continúo adquiriendo concesiones para Frisco en la zona. Obtuvo 40.

En 2009, Minera María cedió a Minera Real de Ángeles los derechos de las 40 concesiones.
Y finalmente, en 2011, Minera Real de Ángeles recibió tres concesiones más por su cuenta.
Entre las tres empresas obtuvieron 72 concesiones mineras para Frisco en Mexicali, en una superficie acumulada de 127 mil 600 hectáreas (unos mil 276 kilómetros cuadrados). Es decir, casi la superficie de la ciudad de México.

¿Quién gana y quién pierde con la mina?
Unos 70 kilómetros al sur de la mina está el puerto pesquero y turístico de San Felipe. Es el lugar de vacaciones de miles de familias de la capital del estado, que está a un par de horas de viaje en carretera. También es la primera playa turística que suelen visitar los estadounidenses que cruzan a México por Mexicali. Varias colonias residenciales son ocupadas por extranjeros que huyen de sus fríos inviernos a climas más cálidos.
Sin embargo, la mayor parte de la población local y la población flotante parece indiferente a la mina. Sólo un grupo reducido de ejidatarios del Plan Nacional Agrario –del que forman parte los terrenos en donde se encuentra el complejo minero– y algunos pescadores cuestionan el proyecto.
Con 520 mil hectáreas, el ejido Plan Nacional Agrario (PNA) es uno de los más grandes del país. 
En 1991 los ejidatarios rentaron a Minera Frisco las primeras 63 hectáreas y en menos de 10 años la mina San Felipe ya tenía arrendadas mil 840 hectáreas del ejido.

En 2010, cuando la mina reinició trabajos, la empresa intentó comprar los terrenos, pero un grupo de los ejidatarios reclamó un pago más justo, considerando las ganancias que la mina obtiene de sus tierras. Ricardo Rivera de la Torre, ex abogado del ejido, calculó que ese pago en un millón de dólares por ejidatario (dado que después de terminados los contratos, el lugar permanecerá contaminado durante décadas y ninguna actividad económica podrá realizarse). Para entonces, los ejidatarios estimaban que Frisco había extraído del lugar 36 millones de dólares en oro.
En 2011, rompieron las negociaciones. Algunos ejidatarios iniciaron juicios en contra de la empresa –en el Tribunal Agrario, en la Secretaría de Desarrollo, Territorial y Urbano (Sedatu) y en la Comisión Nacional del Agua (Conagua)– por ocupar sus terrenos de forma irregular, adueñarse del agua y contaminar los mantos acuíferos.
Manuel Martín del Campo, actual representante legal del ejido, señala que, de acuerdo con la ley agraria, un contrato de explotación, así como un contrato de ocupación temporal de los terrenos, es ilegal, porque están dentro de los terrenos de uso común del ejido. Por su parte, los integrantes del comisariado ejidal se quejan del trato inequitativo de las autoridades, pues cuando firmaron los contratos de ocupación temporal, la Procuraduría Agraria lo aceptó en un día; en cambio, cuando ellos acudieron a presentar su denuncia, solo los desinformaron.
En todo caso, las demandas no han logrado que la mina detenga su expansión. Y los ejidatarios ahora se ven los efectos sociales: uno de ellos es el agua.
De acuerdo con los datos del Registro Público de Derechos de Agua, Frisco es la empresa minera que más agua tiene concesionada en Baja California, un estado con escasos recursos hídricos.
La empresa tiene dos concesiones de agua, una por 900 mil y otra por 203 mil metros cúbicos anuales.
En 2015, los ejidatarios demandaron a la Comisión Nacional de Agua (Conagua) que se clausuren los pozos que la empresa instaló en terrenos de los que no tienen contrato. Calculan que extraen de manera ilegal 120 litros por segundo. Pero las autoridades no sólo no han dado seguimiento a la denuncia, sino que en enero de 2016, argumentaron que no la encuentran.

La doble cara de la filantropía ambiental
En la minería a cielo abierto extraen los minerales explotando (literalmente) la montaña. Luego, los materiales son molidos, colocados en la plataforma de lexiviación y regados con agua con cianuro para iniciar la separación de los metales. Durante el proceso se libera mercurio, metal que acompaña al oro y la plata y que aún en pequeñas cantidades es tóxico (la Organización Mundial de la Salud lo considera uno de los 10 productos químicos que plantean «especiales problemas de salud pública»).
A pesar de que ello, la construcción piramidal de la minera San Felipe se alza a escasos metros de la carretera que delimita la Reserva del Alto Golfo California-Delta del Río Colorado, y a menos de 30 kilómetros del mar de Cortés o Golfo de California, un lugar en donde viven una de tres especies de mamíferos marinos.
Desde hace varias décadas, organizaciones ecologistas han realizado campañas para proteger a la vaquita marina, una especie de mamífero marino endémica de Golfo californiano, en peligro de extinción. La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) dice que las muertes de la vaquita son causadas principalmente por la redes de pesca, por lo que en 2015 se decretó una veda pesquera en el golfo.
Los pescadores de la Cooperativa de Producción Pesquera Ribereña del Puerto de San Felipe hicieron público un estudio de la calidad del agua del Golfo de Baja California en el cual, dos análisis distintos (uno del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo y la empresa Asesoría Integral Ambiental), detectaron una alta concentración de mercurio en el agua.
Profepa respondió que los niveles de mercurio en el agua son normales y tienen mucho tiempo, pero que le darían seguimiento a la denuncia.
Más de un año después, Sunshine Rodríguez, presidente de la cooperativa de pescadores, se queja de que la vaquita sigue apareciendo muerta, a pesar de la veda, y ni las autoridades responsables ni las organizaciones ambientales indagan la relación con la mina.
Otros opositores de la mina hablan también sobre la afectación al borrego cimarrón, una especie protegida en la sierra Las Pintas, e incluso a los pobladores de la zona que sufren de malformaciones, asma y alergias.
¿Por qué no hay una gran oposición de ambientalistas al complejo minero? La investigadora Jeanneht Armendáriz considera que la política conservacionista y de desarrollo sustentable promovida por Carlos Slim, a través de sus fundaciones, es una inversión para sus otros negocios.
La Fundación Carlos Slim invirtió 2 mil 200 millones de pesos –sólo en 2010– en el convenio con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Secretaría de Medio Ambiente para la conservación de la biodiversidad en seis regiones de México, incluida el Alto Golfo de Baja California.
«El mismo empresario que avala proyectos de conservación y reforestación en 43 Áreas Naturales Protegidas Federales (…) tiene minas dentro de polígonos de protección, como es el caso de la mina de oro y plata San Felipe, con influencia directa hacia el Alto Golfo y Delta del Río Colorado», sostiene Armendáriz en su tesis para tener el grado de doctora en ciencias, en la que estudia la relación de las Áreas Naturales Protegidas y Minería.
En cambio, el Programa de Conservación y Manejo de la Reserva, publicado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conamp), dedica cinco renglones a la actividad minera y de la salinera.
Para las autoridades ambientales la conclusión es simple: el complejo minero que diariamente extrae 37 mil toneladas de materiales a tiene «sólo un impacto local» y «no hay evidencias de impacto en la Reserva».