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jueves, 16 de mayo de 2013

El «regalo» de Sebastián: Costó $88 millones

Por Rodrigo Borja
            En plena euforia del Bicentenario del Natalicio de Benito Juárez, el  escultor camarguense Sebastián, anunció su deseo de donar una escultura monumental a Ciudad Juárez. Despertó grandes expectativas y con el argumento de que Benito Juárez, adoptó la «X» para el nombre de México, argumentó largamente a favor de su proyecto ante el presidente municipal Héctor Murguía Lardizábal (2004-2007) y tras convencerlo, pidió un adelanto de doce millones de pesos; la cara de incertidumbre y pasmo de los ahí reunidos, fue hábilmente sorteada por el escultor, quien  atajó: «Yo les regalo el diseño, pero no tengo el dinero para el material y acero que se necesita».
            Al notar que la tensión disminuía remató: «La escultura está proyectada para 60 metros, yo le regalo cinco más». Inmediatamente después inició un espectacular juego de manos con figuras geométricas de su invención, un hábil acto de circo que maravilló a los ahí presentes.
            Hoy, ocho años después del show de Sebastián, los 24 millones de inversión para la escultura reconocida desde ese momento popularmente como la «X», se han vuelto por lo menos 88 millones y se habla de un total de 102 millones de pesos, en donde se incluyen los gastos de la inauguración.
            La escultura finalmente quedó en 62 metros de altura y su costo estimado —la información oficial es poco fiable y elusiva— es de 45 millones de pesos, mas una inversión de 43 millones en la Plaza de la Mexicanidad.

            Dejando marcas
            Muy controversial desde el inicio de su erección hace ocho años, ha sido  la escultura de Sebastián, El Diario de Ciudad Juárez en su edición de jueves 9 de mayo, se dio a la tarea de contar a los trabajadores que a marchas forzadas tratan de acabar para el próximo 24 de mayo las obras de la plaza y la «X» y sumaron 220 y en los once frentes de obra del Programa de Movilidad Urbana, sólo trabajan 400 personas, no obstante la urgencia de acelerar la obras del PMU, ya que el tráfico de la ciudad es caótico y está provocando parte de molestias y retrasos, pérdidas económicas.
            Es evidente la intención del presidente municipal de dejar en claro que el monumental Programa de Movilidad Urbana, es una obra iniciada por él, como reforzamiento a sus futuros proyectos políticos, sin importarle la incomodidad que la desorganización en los mismos está causando.
            Crónica del atraco
            El número 1024 de Semanario de marzo de 2012, consigna: «Hace más de seis años en una reunión en un pequeño salón del conjunto Cibeles, presentó (Sebastián) un proyecto que fue llamado desde ese momento la «X», en un trabajo en power point, que ni siquiera se dio la molestia de actualizar, ya que estaba fechado en el año 2000, dijo con descaro que había pensado en ese proyecto porque se acercaba el bicentenario del natalicio de don Benito Juárez y que él quería regalar ese monumento a los juarenses.

            Inventó que don Benito, había adoptado la X para el nombre de México, aduciendo otra serie de falsedades ante un auditorio pequeño pero crédulo. Una pequeña digresión sobre la «X», es un atavismo del lenguaje, lo podemos ver en la primera edición de don Quixote, así escrito o bien en el lema de la Real Academia Española de la Lengua que «Limpia, fixa y da esplendor». México simplemente lo conservó al igual que Texas, que significan el techo de la Nueva España, allá arriba, donde van las tejas. Pero bueno una voz se acercó al alcalde para argumentar en contra del proyecto, entre las consideraciones no era la menor que una cruz de esas dimensiones y color rojo, con la fama de Juárez de ser el lugar en donde en cada esquina y cada tres minutos se asesina a una mujer, era profundamente riesgoso. El consejo de Teto, al inconforme fue que expusiera sus argumentos ante todos.
            «Teto de pie rumiaba la idea y en eso estuvo prácticamente toda la exposición de Sebastián, de repente dijo «le entramos» y elaboró un discurso de las voces que se alzarán contra el proyecto, apoyándose en las ideas que en contra le acababan de dar. Inmediatamente después de la aceptación, vino el primer traguito amargo. Sebastián regalaba el proyecto, su diseño, pero él no tenía el dinero para regalar el material, su elaboración y montaje, que probablemente saldría en unos 24 millones… aun así se aceptó. Ahora los juarenses pagarán más de 40 millones de pesos por el regalo del escultor, quien impone empresa para que su obra sea instalada; impone empresa transportista; impone empresa aseguradora y un recomendado suyo es el encargado de la instalación… un regalo muy caro y del cual como desde el principio se vio, corremos el riesgo de arrepentirnos, porque esos fierros no son como la Torre Eiffel, son una cruz y la cruz es un símbolo que entre otras cosas representa la muerte, podríamos estar construyendo el símbolo por el que seremos conocidos en el mundo…». Así fue el atraco.

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