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lunes, 23 de enero de 2012

¿Qué encontrará AMLO?: El PRD Desecho en Chihuahua

Por Luis Villagrana

A su llegada a Ciudad Juárez, el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador, encontrará una izquierda partidaria que ha hecho del Sol Azteca una agencia de empleos, con una institucionalidad hecha garras, alejado de las demandas sociales y con una presencia pública marginal, sólo un reflejo de lo que le ocurre en la entidad.
Ésta no es una visión de los adversarios del PRD, es el análisis y el juicio de Javier Meléndez, ex subsecretario de Acción Electoral del Comité Ejecutivo Nacional, de Víctor Orozco, fundador de ese partido en Chihuahua, catedrático de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y del investigador de esa misma casa de estudios, Nolberto Acosta, antiguo militante del desparecido Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
En víspera de la llegada de López Obrador –el 24 de enero- quien se reunirá con organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, los tres analistas reflexionan sobre el punto en que el PRD terminó por hundirse como institución y coinciden en que parte de la responsabilidad del estado actual de ese partido también se debe a los miembros de la élite nacional, quienes le ven poca rentabilidad electoral a la entidad.
«Los perredistas sí están presentes en las demandas sociales de la entidad y de esta ciudad, se ven en los movimientos de maestros y de campesinos, además de los de mujeres que luchan por sus derechos, sólo que su participación es en su calidad de personas porque la institucionalidad del PRD está hecha trizas», aclara Meléndez, actual comisariado ejidal del poblado de Samalayuca.

Los «cachorritos» de la Izquierda local
Meléndez coloca el punto de quiebre en el 2004, año en que ganó la presidencia municipal Jesús Alfredo Delgado, del Partido Acción Nacional (PAN), quien recompensó por sus servicios prestados a la causa albiazul a Arturo Herrera con la dirección del Centro de Readaptación Social para Adultos (Cereso), donde se atrincheró la dirigencia del Comité Directivo del PRD.
Los viejos militantes de Izquierda de «toda la vida», como Roberto Díaz Molina, fundador del Comité de Defensa Popular (CDP) y Gustavo de la Rosa Hickerson, cansados de ser los eternos candidatos a todo, cedieron el relevo a una nueva generación, entre ellos, Efrén Gutiérrez y a los hermanos Herrera, Arturo, Genaro y Alfonso, quienes ocuparon la totalidad de los cargos del Comité Directivo Municipal.
«Se les dio toda la confianza y también todas las facilidades. Se puso mucha esperanza en ellos porque creíamos que le darían un aire renovador al partido, pero defraudaron a todo el mundo al entregarse al PAN», expresa Meléndez, egresado de la desaparecida Escuela de Agricultura «Hermanos Escobar».
Durante una entrevista hecha para Semanario, a principios de 2004, Efrén Gutiérrez, presidente del Comité Directivo Municipal, el novel político dijo que trabajarían por institucionalizar a su partido, para evitar pugnas entre grupos y desprendimientos de su base militante.
«En contrario, ese grupo acabó con la escasa institucionalidad que tenía el PRD cuando llegaron a un arreglo redituable con Jesús Alfredo Delgado a cambio de trabajar en su campaña. A partir de ahí el partido empezó a rodar. Los que ocuparon los puestos dirigentes también pusieron su grano de arena para quebrarlo», indica Meléndez.
A partir de la gestión de Arturo Herrera llovieron las denuncias de corrupción al interior del Cereso, consignadas por este medio, que apuntaban hacia el propio director del penal como administrador de los negocios ilícitos en colusión con César Jáuregui, secretario del ayuntamiento de Delgado, ahora con el mismo cargo pero en Delicias.

El arte del trapecio
Al término de la gestión de Delgado y ya entrada las campañas electorales para relevar presidente municipal, este grupo logró hacerle un hueco al equipo del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y penetrar por ahí.
Con el triunfo del PRI, Gutiérrez se ganó la Dirección de Evaluación y Planeación, una dependencia clave en el diseño y asignación de partidas presupuestales de las obras públicas de la administración municipal, encabezada por Héctor, «Teto», Murguía, de 2004 a 2007.
Desde esa área los ex dirigentes del PRD se reagruparon, con excepción de Arturo Herrera, quien luego de varias discusiones en el primer círculo de «Teto» Murguía, optaron por cerrarle las puertas del presupuesto municipal por el recelo que sentían dada su cercanía con el panista Jáuregui.
Ya en la repetición del mandato de «Teto» Murguía, en la administración municipal que corre, de 2010 a 2013, el veto sobre Arturo Herrera se mantuvo y a Gutiérrez se le asignó la empresa descentralizada SUMA, alejada del juego político del alcalde.
Los hermanos Herrera, Arturo y Alfonso se colocaron en la burocracia de la UACJ y Genaro de la magisterial, en los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua, con lo que terminaron de enterrar su pasado izquierdista.

La carrera por las «migajas»
«La reforma política por la que se dio la incorporación de los partidos de izquierda a las prácticas electorales, se vio como un hecho muy positivo para acceder al poder, pero la realidad es que eso también implicó el abandono de las causas sociales inherentes a la Izquierda», explica Orozco, doctor en Ciencias Políticas, egresado de la UNAM.
«Creo que hay un traslado de las actividades políticas de quienes tienen un papel como dirigentes sociales hacia la lucha por el poder, de los puestos públicos y ya en el poder no hay muchas diferencias entre un partido y otro», afirma el catedrático.
«Aquí en Chihuahua las causas sociales no están en el PRD ni de lejos. El PRD está a kilómetros de distancia de abanderar causas sociales, más bien está enfocado a las migajas que le puedan caer del poder, un carguito aquí, una diputación por allá, en fin», asegura.
«La realidad es que el PRD en Chihuahua, no se diga en Ciudad Juárez, se ha convertido en agencia de empleos y claro, no existe una izquierda combatiente, vamos ya ni siquiera que denuncie, porque tiene la mira puesta en otro lado», agrega Orozco, alguna vez candidato a Senador por ese partido.
«La Izquierda no ha entendido las reformas políticas que le han dado mayor acceso al poder, porque sólo entendió que tendría una mayor facilidad para acceder a los presupuestos públicos, hasta ahí y se acabó», indica.
Orozco enlista problemas como los altos costos de fronterización de vehículos «chuecos», la criminalización de la pobreza y la violación constante de los derechos de las mujeres, como causas que corresponde abanderar al PRD pero que ha estado ausente institucionalmente.
«Ya a estas alturas a nosotros nos da igual que la izquierda llegue al poder, tan malo el uno como el otro, ninguno sirve para nada. Vemos como se columpian del presupuesto y cuando ya no pueden hacerlo se cambian de partido», expresa.

La farándula de  Izquierda
Luego de que Gutiérrez y los hermanos Herrera abandonaran el PRD y mutaran de la Izquierda a la Derecha, se registró un intento por recomponer al partido, bajo el mandato del empresario Jorge Yapor, que a decir de Meléndez, tenía buenas intenciones, era disciplinado y sabía el camino, justo lo que no tenía la militancia desarticulada en ese momento, por lo que el intento fracasó.
Después llegó a la dirigencia el empresario cantinero, Héctor Ruiz, propietario del club Dallas, que después de un ciclo de fracasos, fue asesinado  por miembros del crimen organizado y después de meses fueron hallados sus restos.
Durante la primera administración municipal de «Teto» Murguía, el control del PRD estuvo a cargo del regidor Jorge Martínez, acusado por sus propios compañeros de ser «comparsa» del alcalde, quien recurría al edil para completar los votos en el ayuntamiento durante las sesiones de Cabildo.
En el desarrollo de su gestión, Martínez fue rescatado en varias ocasiones por el propio alcalde de la barandilla policial hasta donde fue a dar arrestado por intoxicación alcohólica, pero no pudo evadir a los medios de comunicación, quienes lo captaron con la lente fotográfica una madrugada en la que aparece ebrio y esposado en la caja de una patrulla pick up, junto con un grupo de personas travestis con quienes se divertía.
El escándalo tronó casi al final de la administración cuando se destapó los prestamos que hiciera «Teto» Murguía a regidores obedientes de entre 100 mil y un millón de pesos, dinero que el regidor Martínez nunca pagó.

Puras pérdidas
Para Nolberto Acosta, politólogo por la Universidad Autónoma de Chihuahua y catedrático investigador en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la UACJ, son los miembros del Comité de Defensa Popular, bajo la dirigencia de Pedro Matus, son los que ponen el ejemplo a los izquierdistas de ahora de lo redituable que resulta trabajar para el poder.
«El CDP como movimiento de masas alcanzó su máximo poder en los años Ochenta, pero justo en esta década hace alianza con el que fuera su máximo enemigo ideológico: El PAN y es a partir de ahí donde inicia el declive de la organización», explica Acosta, ex militante del desaparecido partido trotskista, el PRT.
Indica que los partidos de izquierda, así como los movimientos sociales con esta orientación ideológica nunca han registrado un triunfo, siempre han sido derrotados ya sea con votos o con ofrecimiento de cargos públicos que han terminado por dividirlos más.
«Ni siquiera las alianzas han funcionado. Ya se vio en la contienda electoral de 2006 en que los miembros del Partido del Trabajo hicieron trabajo para el PRI, mientras en México la dirigencia de ese partido proclamaba una labor política conjunta», expresa Acosta.
Ahora, los trabajos previos de campaña en Ciudad Juárez, están a cargo del profesor José Luis  Mauricio Padilla, antiguo militante del Partido Socialista Unificado de México, quien nunca figuró como dirigente, señala Meléndez.
Indica que es positiva la canalización del trabajo electoral a través del llamado Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), dado la inexistencia real del PRD en Chihuahua, aunque indica que el trabajo de los miembros de esta organización no han podido despojarse de lo que llamó los «vicios» de la Izquierda.
«Son desordenados, sin hábitos de trabajo permanente y sólo se reactivan en vísperas de campaña electoral luego vuelvan a la apatía, con lo que interrumpen la labor institucional que debe tener todo partido», indica.
Durante la gestión de Efrén Gutiérrez al frente del PRD, Meléndez se fue a la ciudad de México con el nombramiento de subsecretario de Acción Electoral del Comité Ejecutivo Nacional, cargo que desempeñó por cuatro años.
«Intenté reencauzar el camino del PRD en Chihuahua desde allá, pero la dirigencia nacional sufría un proceso desgaste y nunca me oyeron, nunca apoyaron un trabajo de recomposición del partido y ahora ahí están las consecuencias», dice Meléndez.
La lógica de la dirigencia nacional es que se le da poca atención a Chihuahua, porque el 75 por ciento de la votación se concentra en siete estados de la república mexicana y éste no es uno de ellos, así que también el criterio de rentabilidad electoral es causa de los problemas del perredismo chihuahuense, agrega.

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