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jueves, 24 de noviembre de 2011

Escenarios políticos

AMLO y su nueva estrategia a lo Lula

Por  Antonio Pinedo

                En Brasil Luis Ignacio Lula Da Silva lo hizo, cambió a un mensaje en el que responder con la frase «amor y paz» lo sacaba de cualquier percance o pregunta en la que se pidiera una definición. Lula estaba en su cuarto intento por llegar a la presidencia de su país y se reinventaba para quitarse la imagen de sindicalista radical.
                La República Amorosa de Andrés Manuel López Obrador, es una paráfrasis de lo que por lo menos al brasileño le funcionó.
                En 2006 López Obrador, estaba en los cuernos de la luna, era la figura política más querida y prácticamente todos los medios de comunicación, encuestas, analistas políticos y observadores de la esfera pública lo veían como el próximo presidente de México, aun a dos meses del día de la elección. Ahora regresa a los mismos caminos, pero es el tercero en las encuestas, en la opinión de los analistas y entre los observadores de la esfera pública… viene de atrás.

                «AMLO va derecho y no se quita»
                La analista de www.puntocritico.com Paola Franco nos dice al respecto: «Muchos han sido los adjetivos utilizados para descalificar a Andrés Manuel López Obrador. Como terco, mesiánico, populista, radical, resentido, peligroso, etcétera, pero ni la redacción de Letras Libres, los embozados del EZLN o los empresarios de Santa Fe se han tomado su tiempo para entender cómo es posible que después de todo lo ocurrido desde la elección del 2006, el tabasqueño sigue manteniendo un liderazgo que le ha permitido hacerse de la candidatura presidencial de la izquierda. ¿Por qué esta reflexión debería ser obligada para los antiobreristas? Porque las oportunidades del tabasqueño para llegar al poder están lejos de haberse esfumado».
                Algo más dice Paola Franco, que suscribimos porque lo dice muy bien: «Es cierto que en la carrera por la presidencia, todas las encuestas dan por favorito a Enrique Peña Nieto, pero ni las elecciones van a ser mañana ni la ruta del oriundo de Atlacomulco está exenta de obstáculos. Vale la pena preguntarse si la popularidad del mexiquense aún puede acrecentarse o si ya llegó a su límite.  Si  la respuesta fuera la segunda, entonces lo que sigue para el consentido de Televisa son pérdidas y de estas algo puede tomar Obrador para mejorar su posición.»

                La responsabilidad de Ebrard
                En la nueva candidatura de Andrés Manuel López Obrador, algo tiene que ver la calidad política de Marcelo Ebrard, quien perdiendo ganó en estatura política, pero ese no es el caso de este pretendido análisis, sin embargo su consignación es obligada. Si Ebrard queda detrás de la candidatura de AMLO, mucho ganaría éste porque a su calidad de indiscutible líder social aunaría la capacidad de  estratega del jefe de Gobierno del Distrito Federal, porque mucho tendrá que hacer López Obrador de lo que dejó de hacer  hace seis años, aparte de corregir lo que hizo mal. Ganar la presidencia desde la izquierda requiere dar garantías a la derecha de que sus intereses no se verán afectados de manera alguna, que lo cambios se darán sin radicalismo y con consenso.
                Bajar la percepción negativa de López Obrador, es un reto que tiene y que por lo menos hace un mes empezó a corregir, ya aceptó viajar a los Estados Unidos a platicar con los inversionistas y los medios de comunicación del poderoso país vecino.
                López Obrador, ahora viene de atrás, si aprendió la lección, es un formidable adversario para el favorito de las encuestas y lo que se espera es una lucha lectoral competida entre dos candidatos ya definidos y uno tercero por definirse, el del PAN, que tiene prácticamente como única ventaja, el ser el abanderado del partido en el poder y el estilo personal de gobernar de Felipe Calderón, quien ya una vez ganó «haiga sido como haiga sido» y la tentación podría estar ahí. 

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